Masones
El otro día ví un reportaje en la tele, en Popular TV, cadena relacionada con la Conferencia Episcopal, sobre la Segunda República. Me resultó curioso porque yo pensé que era algo que ya tenían superado, pero resulta que no.
Parece que no basta con justificaciones a posteriori del franquismo (Mayor Oreja o Manuel Fraga), ahora hay que convencer a la gente de que la Segunda República fue creada por masones (sic) con el fin de acabar con la Iglesia Católica en España mediante una redacción tendenciosa de la Constitución.
No sé ni por dónde empezar. Los argumentos son rebatibles, basta con conocer un poco la historia y leerse la Constitución de 1931 para convencerse. El artículo 26, que es el que criticaba el reportaje, limita seriamente los poderes de la Iglesia (sobre todo en financiación y educación), poderes que hasta entonces habían sido absolutos; pero no la persigue. El problema es que la Iglesia estaba acostumbrada a ser reconocida como Única y Verdadera (ver la Constitución de 1808) y no toleró, ni acepta hoy, su separación del poder político. Hoy en día parece un tanto increíble que la Iglesia quiera ser declarada Única y Verdadera, pero no olvidemos la presión que hizo el Vaticano para que se incluyera la referencia al cristianismo en el proyecto de Constitución Europea.
Lo que me preocupa no son los argumentos, sino que haya gente que se dedique a hacer reportajes manipulando la historia para hacer presión sobre el Gobierno actual. Y que esa gente no sean extremistas aislados, sino tipos pagados por la Iglesia Católica (y recordemos que aún hoy la Iglesia la financiamos todos con los impuestos).
Llevamos más de 200 años de avance hacia sociedades democráticas de derechos y una de las batallas más duras ha sido separar la religión de la política. El problema de la religión es que pretende imponer su visión del mundo por encima de la libertad individual. Pero mientras los políticos responden ante los ciudadanos a través de las elecciones, la Iglesia no responde ante nadie. Yo respeto que el Papa dirija la vida de los cristianos, pero no admito que dirija la mía; por eso no puedo dejar pasar semejantes ataques como los que se están realizando últimamente (unos u otros).
Detrás de estos ataques hay gente interesada en el poder y hay que recordarles, amablemente y con respeto, que el poder no es suyo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario